MOVIMIENTO Y EJERCICIO

Por qué

El movimiento y el ejercicio son esenciales para tener una buena salud. Estas ideas son básicas para entender la necesidad de hacer ejercicio:

  • El cuerpo necesita movimiento. Está hecho para el movimiento.
  • Muchos problemas de salud provienen de llevar una vida sedentaria, sin apenas movimiento y permaneciendo en posturas incorrectas.
  • Tanto la ausencia como el exceso de ejercicio contribuyen al envejecimiento del organismo y a su enfermedad.
  • Un músculo que no se usa se atrofia.
  • Una articulación que no se mueve en todo su rango, pierde movilidad.
  • La falta de movimiento propicia el acortamiento de los músculos, éstos se debilitan, y la persona pierde fuerza, flexibilidad y resistencia. Pronto aparecen dolores varios, problemas de espalda e incluso orgánicos, pues la circulación sanguínea y la linfática se ven dificultadas a causa de esa falta de movimiento.

¡Tienes un cuerpo! ¡Úsalo!

En nuestra sociedad, consumimos demasiadas calorías. Si a esto le añadimos la falta de ejercicio debido a una vida sedentaria, el exceso de calorías que se va a acumular en el cuerpo va a originar obesidad y todos los trastornos de salud que se derivan de ella. El movimiento y el ejercicio son la solución.

Todos sabemos la eficacia del ejercicio a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares. La frecuencia cardíaca en reposo se reduce en los deportistas, y se ha visto cómo ese descenso afecta positivamente a una mayor esperanza de vida. Para lograrlo, sólo tienes que realizar una actividad física diaria, al menos 30 o 40 minutos, como caminar a buen ritmo, nadar, pedalear, subir y bajar escaleras, correr, etc.

Con la actividad física se queman azúcares y grasas, con lo que disminuirán los niveles de colesterol y de azúcar en sangre. También se ha comprobado cómo la incidencia de ciertos cánceres, como los de colon, próstata o de mama, se reducen en aquellas personas que hacen ejercicio regularmente. Incluso el Alzheimer se ve prevenido, por la mejor oxigenación cerebral.

El ejercicio físico es tan eficaz para mejorar la memoria como los propios ejercicios mentales. Favorece la producción de neuronas nuevas y de nuevas conexiones, mejorando el aprendizaje y la memoria. Así se dan los mecanismos para prevenir el Alzheimer.

Cómo

El ritmo del ejercicio es importante. Por ejemplo, para la marcha, habría que ir a un ritmo en el que se puedan completar 6 kilómetros en una hora. Los primeros 20 minutos de la actividad quemarán más azúcares, pero lo más importante sucede en los siguientes 20 minutos, en los que se queman más grasas.

Ejercicios más intensos tendrán mayor impacto, aunque también hay que valorar el estado de las articulaciones antes de lanzarse a ellos.

Los ejercicios de resistencia con o sin pesos son también muy beneficiosos. Desarrollar la fuerza aumenta el tamaño de los músculos, que son grandes consumidores de azúcar.

Si tu excusa es la falta de tiempo, puedes optar por los entrenamientos de alta intensidad. Con sólo 20 minutos diarios puedes obtener todos los beneficios del ejercicio. Requieren cierta adaptación, y por supuesto, antes de iniciarte en cualquier tipo de ejercicio, consulta con tu médico. Puedes encontrar información acerca de este tipo de entrenamientos haciendo una búsqueda en internet con sus siglas: HITT.

En definitiva, si quieres preservar tu salud, la actividad física es una obligación. Sólo con 30 minutos diarios se reduce en un 40 % la probabilidad de cualquier enfermedad mortal.

Además, la liberación de endorfinas durante el ejercicio te hace sentir bien, más feliz.

Yoga

El Yoga es una solución ideal, muy completa, para obtener los beneficios del ejercicio y además muchos otros.

Con la práctica de asanas ganas en flexibilidad, y también en tonificación muscular.

Para el trabajo aeróbico puedes hacer series intensas de Saludo al Sol (pincha para ver vídeo del Saludo al Sol clásico)

Lo ideal sería salir a caminar, trotar, nadar o montar en bicicleta. Entre 30′ y una hora tres días a la semana.

¿Qué vas a hacer?

Para terminar, una vez que eres consciente de la necesidad del movimiento y del ejercicio, si aún no los tienes integrados en tu vida, ¡ponte en marcha!

Decide qué tipo de ejercicio vas a implantar en tu vida. Piensa cuándo lo vas a hacer, en qué momentos de la semana. Dónde, con quién…

¡Y empieza a hacerlo! Los cambios en tu vida serán notables.

Logan G. C.