Ayunos intermitentes

Los ayunos intermitentes se llevan a cabo fácilmente y sin esfuerzo. Sus ventajas son numerosas, mucho más allá de ser una ayuda para deshacerse de esos kilos de más…

Ayunos intermitentes

Factores clave para la salud

Existen cinco factores claves, en el estilo de vida que se sigue, que tienen una repercusión directa a la hora de disfrutar de buena salud y, por lo tanto, de poder prolongar los años de vida.

 

 

Éstos son:

  1. No fumar.
  2. Consumir poco alcohol (alguna cerveza o copa de vino en las comidas).
  3. No tener sobrepeso.
  4. Alimentarse de una manera sana.
  5. Hacer ejercicio regularmente.

Según un estudio que analizó a 200.000 personas, los resultados fueron muy claros: la esperanza de vida aumentaba hasta 14 años en las personas que integraban en sus vidas estas cinco actitudes saludables, en comparación con las que no seguían ninguna de ellas.

Beneficios de una dieta hipocalórica

Se ha demostrado que una dieta hipocalórica conduce a una mayor longevidad. Al menos, para tu salud, adapta lo que comes a tu gasto calórico diario.

En un estudio con ratones, se observó que una restricción calórica de entre un 30 % y un 50 % permitía un incremento de vida de entre un 30 % hasta un 100%. Es decir, se podría llegar incluso a doblar los años de vida simplemente comiendo menos…

Se sabe que la restricción calórica disminuye los niveles de colesterol en sangre, reduce la tensión arterial, mejora la memoria, aumenta la capacidad inmunológica, mejora la actividad sexual, y disminuye el ritmo de envejecimiento, hasta un 50 %.

En la práctica, simplemente comiendo más despacio y masticando bien, llegaría la sensación de saciedad sin haber comido tanto. Es necesario comer sin ansiedad, sin prisas, y no llenarse del todo el plato. Estas recomendaciones por sí solas harían que se redujese el total de lo ingerido, y por lo tanto también las calorías. Si se sufre de sobrepeso se puede ser algo más estricto, pero sin excederse, pues lo que se pretende es adquirir un nuevo hábito que perdure en el tiempo, no una restricción fuerte durante un período de tiempo para reducir peso, y después volver a los mismos hábitos pasados (las famosas dietas “yo-yo”).

La autofagia, el poder reparador de tus células

Las células tienen su propio sistema de limpieza, reparación y reciclaje de sus productos de deshecho y partes defectuosas. Se trata de la autofagia celular, en la cual la propia célula digiere esas partes “estropeadas” de sí misma, o gastadas por el tiempo. Haciendo esto produce energía que va a utilizar para regenerarse. Es un proceso natural de detoxificación, que desgraciadamente, se hace más lento e ineficiente con el paso de los años…

Ayunos intermitentes

Pero la buena noticia es que existen formas de reactivar esta importante función celular. Una de ellas es el ayuno intermitente, probablemente una de las maneras principales de proteger nuestra salud y ralentizar el envejecimiento de nuestro cuerpo. El ayuno tiene una acción de detoxificación que va más allá que cualquier régimen bajo en toxinas, pues además de detener su ingesta, activa su eliminación en el interior mismo de las células gracias a la autofagia.

El “descanso digestivo” o ayuno intermitente empieza a las seis horas después de la última comida. Es a partir de ese momento cuando se ponen en marcha los mecanismos biológicos que van a beneficiar nuestra salud y longevidad.

24 horas

En este sentido, una práctica que puedes adoptar semanalmente, o cada dos semanas, es lo que llamo el “descanso digestivo”. Se trata de dejar 24 horas de ayuno, regalando al sistema digestivo un descanso que va a aprovechar para limpiarse, desintoxicarse, y mejorar la función, en general, de todo el organismo. Además, se trata de un reto mental para fortalecer la voluntad, pues la “costumbre” (más que verdadera hambre) te hará sentir mal y flaquear a las horas habituales en las que sueles comer. En realidad, ni siquiera supone estar un día entero sin comer; puedes desayunar un día, saltarte la comida y la cena, y no volver a comer hasta el desayuno del día siguiente. Eso sí, bebe suficiente agua, y si acaso, algún zumo natural.

16 horas

Si 24 horas se te hacen muy largas, prueba con las 16 horas, saltándote únicamente la cena y haciendo una comida ligera, de forma que la digestión se haga en poco tiempo.

Se han realizado estudios con ratones que muestran cómo aquellos que, comiendo lo mismo, pero en 8 horas, es decir, dejándolos 16 horas sin comer, mejoraban su salud general. Otros estudios han demostrado que 24 horas de ayuno aumentaban la tasa de hormona del crecimiento y disminuía las señales de riesgo cardiovascular y de diabetes.

La mejor forma de poner en práctica este tipo de ayunos intermitentes es hacer de uno a tres ayunos de 16 horas a la semana, y uno a la semana o cada dos semanas de 24 horas.

¡Pruébalo y verás los resultados! 🙂

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