4 PASOS A LA FELICIDAD

Ésta es una práctica sencilla para acceder a la felicidad. Una “receta” accesible, que puedes poner en acción ya mismo. No requiere de nada especial; ninguna preparación previa. Sólo haces falta tú; tu presencia; tu actitud. Y el resultado será inmediato. No necesitas esperar a llegar a un futuro resultado.

Todas las enseñanzas del mundo te repiten que la felicidad se encuentra dentro de ti. Muy bien, ya lo sabes, pero ¿cómo accedes a esa deseada felicidad? Si está dentro de ti ha de ser muy sencillo. Y así es. Sólo tienes que permitirte sentirla. Y estos cuatro pasos te van a ayudar a hacerlo.

1. La postura

Simplemente siéntate cómodamente con la columna recta. La postura es muy importante a la hora de cómo te sientes. Sólo tienes que observar cuál es la postura de una persona triste, deprimida. Hombros caídos hacia delante, cabeza baja, columna curvada hacia delante… Sin embargo, una persona alegre, optimista, camina con la espalda erguida, la cabeza levantada y suele estar sonriente…

El estado emocional va asociado a una posición concreta del cuerpo. Y de la misma manera, puedes influir en tu estado emocional cambiando tu postura corporal. Por lo tanto, procura siempre enderezar tu espalda.

Para esta práctica de la felicidad, busca un lugar cómodo en el que sentarte. Puede ser una silla, un banquito de meditación, un cojín o en el suelo con las piernas cruzadas. Y endereza tu espalda.

2. Relajación

Una vez en la postura adecuada, relájate. Cierra tus ojos y empieza a recorrer tu cuerpo desde los pies hacia la cabeza. Sintiendo y relajando. Dedica a esta parte el tiempo que te parezca. No hay normas establecidas. Pero sí toma consciencia de cómo se relaja tu cuerpo. La relajación es la base fundamental para toda práctica interna. Sin relajación no hay meditación, ni auto-conocimiento, ni ningún trabajo de desarrollo personal. 

Si tu cuerpo está relajado, será más fácil que no te atormenten pensamientos repetitivos. La relajación te lleva a una atención más profunda en el momento presente. Es la práctica fundamental para la felicidad.

 

3. Sonríe

La sonrisa relaja física y emocionalmente. Un rostro sonriente brilla con luz propia. No es necesario que la sonrisa sea muy visible o forzada. Al relajar tu rostro, la sonrisa casi que se instala sola. Y al mismo tiempo, al sonreír levemente, tu rostro se relaja más.

Una persona que sonríe, va iluminando la vida. No sólo la suya, también la de los demás. Es el regalo más barato que puedes ofrecer al mundo; y posiblemente también el más valioso.

La felicidad se muestra en una sonrisa. Y el sonreír hace surgir la felicidad. Con la sonrisa desaparece el miedo y los problemas pierden importancia. Sonríe y te llenarás de confianza, de comprensión. Todo te será más fácil.

 

4. Agradece

Vivir en la carencia no ayuda a la felicidad. Sin embargo, la carencia es muchas veces sólo mental. Es la mente la que se centra en lo que te falta, o en aquello que te gustaría tener. Te comparas con otras personas que tienen más y sientes que te faltan cosas. Cuando la mente se fija en todo lo que le gustaría tener, o en lo que ha perdido, vive en la carencia. Y así, la felicidad parece que no llega nunca, pues se encuentra en algún lugar futuro en el que esas carencias se puedan colmar.

Afortunadamente, existe un medio muy sencillo para darle la vuelta a esa situación. Para dejar de vivir en la carencia y empezar a vivir en la abundancia. Y esto sin que cambien para nada las circunstancias exteriores en las que se viva. Se trata del agradecimiento. Sí, tan sencillo como agradecer todo lo que ya tienes. Y son tantas cosas… Empieza a agradecer y te darás cuenta de que vives en la abundancia. 

Agradece tu cuerpo, tu vida, cada una de tus respiraciones. Agradece las personas con las que te relacionas, a las que amas, las que te dan amor… También puedes agradecer todo lo que tienes, tu ropa, tu comida… Puedes agradecer las experiencias vividas, lo que has aprendido a lo largo de tu vida. Todo lo bueno que te ha sucedido y todo lo bueno que te va sucediendo día a día.

Se trata de fijarse en lo positivo que ya tienes y vives. Y esto te ayudará a confiar en que vendrán más cosas positivas a tu vida en el futuro.

Ya está aquí

Con estos sencillos 4 pasos, te encontrarás con la felicidad. Ya estaba ahí dentro, esperando a que la percibieras. Es mentira que haya que lograrla en un futuro a base de esfuerzos y conquistas. Puedes lograr todo lo que quieras en el futuro, pero desde la felicidad. No tienes que esperar para obtenerla. Y el camino será siempre más fácil si lo recorres con la felicidad instalada en ti.

Tiempo

¿Cuánto tiempo dedicar a esta práctica? No hay un tiempo… Puede ser un minuto y puede ser una hora. Cuando estás ahí, el tiempo se relativiza. Lo importante es parar y hacerlo. Puedes aprovechar los segundos de un semáforo en rojo, o la cola en el supermercado. Si le dedicas algo más, cinco o diez minutos, sentirás mucho más profundamente los beneficios.

Aunque hablo de una postura sentada, también se puede hacer caminando. Camina con la espalda erguida, relajando las zonas que no utilizas para andar. Sé consciente de tu cuerpo, sonríe y agradece.

Es una práctica muy sencilla y muy efectiva. Sólo necesitas acordarte de hacerlo. Para ello, ponte alguna nota a modo de recordatorio en algún lugar que veas a menudo. Pronto no necesitarás ninguna nota, pues se habrá convertido en una práctica habitual. Lo sentirás como una necesidad y un verdadero placer. ¡Claro! Atraer la felicidad a tu vida es sumamente agradable… 🙂

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Logan G. C.